lunes, 27 de octubre de 2008

- creía -

Cuando uno coloca a una persona en un pedestal , las desiluciones llegan aún más fuertes. Pensé que eras distinto, pensé que no eras como los otros, PENSÉ QUE PENSABAS. Pero no, eres igual o incluso más vacío que los demás. Como me duele eso, porque aunque no lo creas, te quiero. Te quiero en poco tiempo, te quiero de pocas formas; pero te quiero al fin y al cabo. No quiero que cambies, tú eres tú y mucha gente te quiere así. Lo que hay que cambiar es ESTO, el sentimiento, lo que pensé que podía ser. Somos tan distintos y tan parecidos a la vez, y eso -la verdad- no me está gustando mucho.

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